Reseña de Formas de Volver a Casa (Alejandro Zambra, 2011): El trauma de todo un país.

 Alejandro Zambra, probablemente el autor más destacado de la literatura chilena de este siglo, entrega en esta novela su lado más personal, apelando a la memoria retrospectiva de su pasado, que es también el de Chile. Qué más chileno que los terremotos: esos movimientos inesperados y feroces que de vez en cuando sacuden nuestro angosto país y dejan todo patas arriba. Así, entre dos terremotos, se desarrolla la trama principal de Formas de volver a casa.

         Utilizando una estrategia narrativa de metaficción, en la que la línea divisoria de ficción y realidad a veces se difuminan, la novela es la historia de un niño chileno de nueve años que cuenta cómo conoció a una jovencita inmediatamente después del terremoto de 1985, lo que sirve de punto de partida para una historia de trauma e inocencia interrumpida en medio de la sangrienta dictadura militar de Augusto Pinochet. Claudia, la nueva amiga de nuestro protagonista, le pide que espíe a su nuevo y solitario vecino, Raúl, a lo que el protagonista accede en gran parte por su atracción hacia la niña, un par de años mayor que él. Todo lo que el niño sabe es que Raúl tiene relación con política, y eso lo hace un solitario, un paria en el contexto de un país militarizado y despolitizado, so riesgo de la vida. Luego de un infantil ataque de celos que lo hace distanciarse de Claudia, el niño pierde el rastro de su amiga por largos años.

         Posteriormente Claudia regresa, y la magia de la literatura reencuentra a los dos niños, ya adultos, durante la década del 2000, en medio de la democracia y cercano a las elecciones. Entre ellos surge un amorío marcado por el entendimiento de lo atípica que es su relación, cuyo único lazo es la fugaz amistad infantil y el sentimiento de haber compartido una infancia en dictadura. Aunque para Claudia la vivencia fue mucho más dura, eso no quita que el protagonista también tiene marcada su vida adulta por aquello que en su momento no podía dimensionar, pero de lo que no era absolutamente ignorante. Estar unidos solo por ese pasado doloroso y traumático es lo que tampoco deja un espacio futuro para una relación entre ambos.

         Esta narración se entremezcla con los diarios de Zambra, escritos en el proceso de creación de la novela. Se aprecia en ellos el fuerte contenido autobiográfico de la obra resultante en la relación con sus padres, la relación con su ex mujer, Eme –la inspiración tras el personaje de Claudia- y en sus propias vivencias como niño en dictadura; una niñez cuyo contexto nacional impedía que fuera absolutamente inocente de las crueldades del mundo. El escritor, además, reflexiona largamente sobre el nuevo Chile, ad portas en ese momento de elegir a Sebastián Piñera como el primer presidente de derecha tras la dictadura; no puede comprender cómo el mismo país, sus propios padres, serán capaces de votar por un sector que colaboró con el dictador, sabiendo todo lo sucedido. “Ya se ve que perdimos la memoria”, dice el autor.

         La novela termina donde empieza: con un terremoto, esta vez en 2010. Un nuevo Chile, sin embargo, en el que todavía las heridas no se han cerrado para todos y en donde los niños luego recordarán –muchos de ellos ya son adultos hoy- el miedo, el trauma, aunque sea esta vez ya no de una dictadura, sino que de nuestros habituales sismos; esto no quita, sin embargo, que puedan heredar los recuerdos de sus padres. Lo que hace Formas de volver a casa es volver a traer esa infancia y ver de ella que nos queda y que nos ha enseñado para la adultez. Es la historia de un trauma que, probablemente, llevamos todos los chilenos aun sin ser conscientes de ello, un reflejo de cuán largo ha sido y sigue siendo el brazo de la dictadura (¡si aún vivimos bajo gran parte de sus reglas!) Quizás todas nuestras historias valen, porque, como dice Zambra, “Nos une el deseo de recuperar las escenas de los personajes secundarios. Escenas razonablemente descartadas, innecesarias, que sin embargo, coleccionamos incesantemente”. 


Comentarios

Entradas populares de este blog

Literatura y cine del exilio chileno: recorrido por la memoria más dolorosa

Reseña Testimonio: Frazadas del Estadio Nacional (Jorge Montealegre)