Cine de los hijos: la memoria de los inocentes.


Abierto ya el país a la democracia, surgieron en los años recientes una serie de producciones, gran parte de ellos documentales, y muchos incorporando puntos de vista personales, de hijos de víctimas de la dictadura militar de Augusto Pinochet, las que abordan argumentalmente las vivencias de aquellos niños, ya sea en retrospectiva o ambientados en la época de su infancia. Es un proceso de rescate de experiencias traumáticas vistas con ojos infantiles, de recuerdos dolorosos que son, a su vez, un reencuentro con un pasado difícil de mirar. A estas producciones se les engloba dentro del concepto de “cine de los hijos”, en el que la perspectiva de los hoy directores adultos se entremezcla con los recuerdos de una niñez atípica, generalmente con momentos dolorosos, dado el contexto de separaciones familiares forzadas. No todos son en primera persona, y pueden abordar también experiencias no personales, aunque todas estén signadas por el mismo sino trágico.

Resulta llamativo que una búsqueda rápida en Google de “cine de los hijos dictadura” entrega casi enteramente resultados de páginas web argentinas, con producciones similares a las que se mencionan en este artículo pero ambientadas en “los hijos” de las víctimas de la dictadura de Jorge Rafael Videla, quien se tomó el poder desde 1976 hasta 1983. Esto no es sólo una muestra de que el desarrollo artístico y cinematográfico es más avanzado en el país vecino, sino que además refleja el escaso avance del estudio de memoria en Chile; no existen, al menos no al nivel de los trasandinos, una difusión a nivel gubernamental de las obras documentales de los hijos de víctimas de la dictadura chilena. Muy pocos han llegado a la televisión abierta y no reciben la difusión merecida.

Es de esperar que la difusión de este concepto y sus obras ayuden al conocimiento de lo sucedido y de paso logren despertar conciencias; es necesario ver y escuchar las memorias de aquellos que sufrieron el trauma de la dictadura y que mejor que la voz de los niños, criaturas inocentes, libre de cualquier ideología siniestra que quisieran imputarle aquellos que hoy defienden aún la dictadura. En la pureza infantil está la muestra del horror patente que tantos tuvieron que vivir durante tanto tiempo.

A continuación, presentaré brevemente algunas obras que se enmarcan bajo esta definición:

El edificio de los chilenos (Macarena Aguiló, Susana Foxley, 2010).

Hacia fines de la década de 1970 y principios de 1980, los hijos de varios integrantes del MIR fueron albergados en una casa en Cuba en la que debían permanecer mientras sus padres se preparaban para luchar contra la dictadura de Pinochet, en el marco del llamado Proyecto Hogares, que también benefició a niños de otros países; esa es la historia que se narra en El edificio de los chilenos, la que a través de entrevistas a aquellos otrora pequeños, e imágenes de archivo, reconstruye una trama que hoy suena increíble, sobre todo por la inocencia en la que los niños vivían una situación tan atípica: su inocencia y alegría contagiaron el barrio en el que estaba el llamado “edificio de los chilenos”.

Su directora, Macarena Aguiló, es además testimonio de esta experiencia, la cual para bien o mal marcó profundamente a los niños. Lo más evidente es la dolorosa experiencia del desarraigo que debieron pasar las criaturas, a pesar de que muchos de estos recuerdos se tiñen de alegría o nostalgia por el sentimiento de comunidad.

El documental fue publicado en DVD y no se encuentra disponible online, aunque fue transmitido hace poco por el canal La Red.


En algún lugar del cielo (Alejandra Carmona, 2003)

Hija del periodista Augusto Carmona, asesinado en 1977, este documental es la historia autobiográfica del exilio de Alejandra en la RDA mientras su padre se quedaba en Chile hasta su muerte. Recorre desde el pasado hasta el presente (del momento del lanzamiento de la película) explorando principalmente en el desarraigo y la nostalgia por lo perdido: Chile, su padre y luego la RDA.

El documental fue publicado en DVD y no se encuentra online.

Mi vida con Carlos (Germán Berger-Hertz, 2010)

El hijo de Carlos Berger, asesinado en el marco del “Caso Caravana”, y Carmen Hertz, abogada de incansable recorrido en la búsqueda de justicia para víctimas de violaciones a DDHH, realiza este documental buscando un acercamiento a la figura de su padre, quien murió cuando él era un bebé, y a quien sólo conoció como mártir político y no como el papá que la dictadura le arrebató. Como menciona la sinopsis oficial de la película “Es la historia de un drama familiar que refleja el drama de todo un país.”

Se encuentra disponible en DVD y en Youtube a través de la cuenta oficial del Museo de la Memoria

 Reinalda del Carmen, mi mamá y yo (Lorena Giachino, 2006)

Lorena Giachino es hija de Jacqueline Torrens, la mejor amiga de la malograda Reinalda Pereira, detenida desaparecida con 5 meses de embarazo en el año 1976. Debido a esto, y por la enfermedad de su madre, la directora realiza este documental como un ejercicio para rescatar la memoria de su mamá y a la vez, enfrentar su propia relación con esta historia. A pesar de no ser directamente hija de una víctima, el testimonio de segunda generación de Giachino es también un ejemplo del cine de los hijos.

Se encuentra disponible en Youtube.


*A falta de un índice más específico de esta categoría de cine se pueden revisar https://conectadosconlamemoria.cl/peliculasyseries/ y el canal de Youtube del Museo de la Memoria.

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