Glosario: Concepto Duelo y Melancolía (según Sigmund Freud).
En un primer acercamiento pareciese que duelo y
melancolía comparten una misma categoría, una sintomatología similar. Por su
parte, el
duelo se considera un afecto normal que ‘es por regla general, la reacción
frente a la pérdida de una persona amada’ (Freud 3), opera en el sujeto la necesidad de quitar la libido de
los enlaces con el objeto que representa la pérdida, ante lo cual se opone una
razonable renuencia que a pesar de las afectaciones que provoca en la conducta
cotidiana de los individuos desparece con el transcurso del tiempo y el
desarrollo natural del proceso de duelo que finalmente es superado liberando al
yo constreñido. Provocada por influencias análogas la melancolía, aún dentro de
las categorías de psiquiatría descriptiva puede presentar múltiples formas
clínicas entre las que se puede considerar la manía o bien la histeria.
Inicialmente podemos definirla como la forma enfermiza y exacerbada del duelo
que ‘se singulariza en lo anímico por una desazón profundamente dolida, una
cancelación del interés por el mundo exterior, la pérdida de la capacidad de
amar, la inhibición de toda productividad y una rebaja en el sentimiento de sí
que se exterioriza en autorreproches y auto denigraciones y se extrema hasta
una delirante expectativa de castigo’ (Freud 3). En el caso del melancólico la
perdida refiere en la mayoría de los casos a un carácter ideal o figurativo de
lo cual deriva un no reconocimiento o bien una incapacidad de identificar con
claridad aquello que se ha perdido, esto referiría a una suerte de proceso
inconsciente mientras por su parte el duelo supone una pérdida material,
generalmente una muerte real del objeto lo cual lo vuelve consciente.
Tanto duelo como melancolía comparten un agotamiento del
yo que limita e inhibe cualquier propósito que no se vincule con la afectación
de la pérdida, sin embargo, se distinguen principalmente por la perturbación
del sentimiento de sí. ‘El melancólico nos muestra todavía algo que falta en el
duelo: una extraordinaria rebaja en su sentimiento yoico {Ichgefuhll}, un
enorme empobrecimiento del yo. En el duelo, el mundo se ha hecho pobre y vacío;
en la melancolía, eso le ocurre al yo mismo’ (Freud 4) en un cuadro de delirio
de insignificancia moral que se acompaña de otras patologías como es el
insomnio, rechazo del alimento y desfallecimiento. Un rasgo característico de
la melancolía supone la falta de vergüenza, el melancólico no teme auto
apreciarse de manera disminuida frente a otros, se complace en la crítica hacia
su persona, lo que devela una absoluta pérdida del respeto por sí mismo, una
pérdida de su yo, que deriva de la pérdida real del objeto amado y por otra
parte también de la enfermedad de la conciencia moral, una de las tres grandes
instituciones que conforman el yo. Si se indaga con atención en el
comportamiento del melancólico se puede identificar que las autocensuras que
este ejerce contra sí mismo parecen ser más bien el rebote de los reproches que
se realizan al objeto de amor con el cual se ha roto el vínculo libidinal, ‘sus
quejas {Klagen} son realmente querellas {Anklagen}, en el viejo sentido del
término. Ellos no se avergüenzan ni se ocultan: todo eso rebajante que dicen de
sí mismos en el fondo lo dicen de otro’ (5), esto permite suponer que la
elección del objeto de amor está condicionada por el carácter narcisista del
sujeto en cuanto roto ya el vínculo el yo es incapaz de liberarse y se vuelve
contra sí mismo en una actitud patológica que permite evidenciar los conflictos
de ambivalencia que transitan fácilmente entre el amor y el odio ante cualquier
situación de afrenta o desengaño. ‘En ambas afecciones suelen lograr los
enfermos, por el rodeo de la autopunición, desquitarse de los objetos
originarios y martirizar a sus amores por intermedio de su condición de
enfermos, tras haberse entregado a la enfermedad a fin de no tener que
mostrarles su hostilidad directamente’ (7).
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