Reseña: Casa de Campo (José Donoso).

 

Casa de campo se presenta como un libro que tiene una narración curiosa y una historia de una naturaleza extraña. El libro fue escrito durante los tiempos en que la dictadura ocurría en Chile y el autor hace un énfasis en el uso del elemento de la alegoría, para poder presentar muchos de los problemas que pueden ser mencionado acerca de la memoria chilena en general respecto a tal periodo de inestabilidad política y malestar general.

La sinopsis nos cuenta acerca de una enorme familia, Los Ventura, quienes son presentados como una suerte de oligarcas, una familia terrateniente de gran riqueza y poder económico. El lugar de los hechos es mostrado dentro de la tierra de Marulanda, donde se ubica esta “casa de campo” a la que la familia completa suele ir cada cierto tiempo, donde los hermanos Ventura, en conjunto con sus hijos, tienen a su servicio una servidumbre numerosa. La historia refiere un relato acerca de cómo los padres creen que sus hijos traman algo en secreto y deciden hacer una expedición lejos de la casa para ver cómo reaccionan. Junto a esto los niños están inducidos al miedo de los llamados “antropófagos”, como se refieren a los nativos indígenas del lugar, quienes trabajan en las minas de oro de la familia Ventura y acechan la casa. El escenario presenta al total de los jóvenes a merced de sus miedos e ideas fantasiosas en un elemento donde el tiempo se entremezcla dentro lo que los niños perciben como real, donde luego traspasan el límite permitido de la reja de la casa, adornados con las lanzas de los nativos y donde terminan en problemas con éstos. Ocurren eventos de violencia, muerte, sexualidad, incesto y finalmente canibalismo, convirtiéndose en eso que tanto miedo les metían sus padres en la cabeza.

 El libro hace énfasis en presentar lentamente a sus personajes en lo que se puede encontrar a los sirvientes, a los adultos o padres de los niños y a los niños como tal. Se puede apreciar una clara distinción por un transcurso ordenado en el inicio de la obra, dado que el libro, en sus primeras páginas, trae un tablero con los nombres de los padres y niños de entre lo que se pueden identificar los cónyuges, los apellidos y los primos que se pueden ver sus rangos de edades, entre los cuales pueden ser encontrados desde los tres hasta los diecisiete años. Esta tabla con los datos familiares es un detalle que se aprecia bastante dado que el libro tiene muchos personajes y hay que seguirle la pista a cada uno de ellos, aunque por lo general el libro se centra en uno que otros como personales protagonista. Esto claro es como se presenta el inicio, y las primeras partes del libro, pero conforme se va avanzado los tiempos y lugares empiezan a tergiversarse, y la secuencia ordenada que conocíamos al principio empieza a romperse de un momento a otro, haciendo que el lector convencional tenga que más de una vez regresar y releer los párrafos para poder darse cuenta de los cambios temporales y espaciales de los que se refiere la obra. Para dar una ayuda con esto, el narrador omnisciente que acompaña la obra empieza a entregar información al lector acerca de datos privados entre los hermanos y los familiares aclarar el asunto. Los personajes se portan como niños malcriados sin mucha mención de limite más allá de lo que adultos les enseñan, también se hace una alusión respecto a las cosas que no desean ver y se usa la expresión “Correr el velo tupido” para cubrirlas o hacer como que no están ahí. La novela usa el elemento alegórico, según el análisis de Luis Iñigo Madrigal, para mostrar las clases sociales de la época: el sentido de la obra cambia radicalmente en cuanto se da a entender que, los nativos son los partidarios de izquierda o Allende, los adultos son la clase alta, los sirvientes son los militares y finalmente los niños son la clase media. Solo para ejemplificar esto basta una cita correcta, de mano de uno de los personajes –Wenceslao- quien dice: “-No tengan miedo- (...) Los antropófagos no existen, de modo que no hay nada que temer. Son una ficción con que los grandes pretenden dominarnos cultivando en nosotros ese miedo que ellos llaman orden.” Otro ejemplo más claro: “Después del toque de queda era el Mayordomo, con su tropa de lacayos, quien decidía qué era delito y qué castigo merecía”

El libro es uno de aquellos en que la lectura debe tomarse su tiempo y requiere una mente atenta; quizás no sea el correcto para una lectura más fácil o relajada. No puede ser negado que Donoso tiene aquí una de las mayores formas de criticar la dictadura y la vez quizás pueda ser considerado un libro que corrió mucho riesgo por el tiempo en que fue publicado, pero sin duda es uno de los mejores representantes de la memoria de dicho periodo.

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